PENSAMIENTOS

EL ROBO DE NUESTRO YO: LA FOTOGRAFÍA

Con el auge de la fotografía indiscriminada (en los restaurantes no hay día en que no encontremos a alguien fotografiando la comida) y los selfies, perdemos, en fragmentos diminutos de tiempo, nuestro propio yo. Cada vez que una cámara nos enfoca, o enfoca un objeto con el cual pretendemos identificarnos posteriormente en las redes , en ese mismo instante, dejamos de ser nosotros mismos para cosificarnos. Hagamos la suma del montón de fotografías que tenemos de nosotros mismos y saquen la cuenta de todos aquellos lapsos de tiempo en que hemos dejado de ser para estar, posar, mostrar…

Se nos va demasiado “yo” a lo largo de nuestra vida.

Se vende intimidad

Después del internacionalmente exitoso Gran Hermano y Facebook, todos lo han visto claro: lo que vende es la intimidad. Ahora multitud de programas, traten de lo que traten, impregnan sus contenidos de historias personales y vidas privadas. Pienso en Top Chef, supervivientes, Adán y Eva y un sin fin de contenidos televisivos realmente deleznables.” 

Nos hemos convertido en Gran Hermano

“Nos hemos convertido en nuestro propio Gran Hermano. Gorges Orwell predecía un sistema totalitario y controlador, pero la realidad ha sido más radical que eso: hemos sido nosotros mismos los que hemos instalado las cámaras en nuestras casas y los que hemos mostrado al mundo nuestra más íntima intimidad.”

Escribir

“Cuando te escribes con alguien, una y otra vez, y te despides con besos, ¿Te estás enrollando con él?”

Inseguridad delatada

“Delatan su inseguridad aquellos que llenan sus discursos de “Es como….”

La violencia inherente a la penetración

Realmente creo que hay una relación directa entre la violencia que parece nacer de manera inherente al sexo masculino y su manera de procrearse. Me explico, en el acto de la penetración hay una irrupción, una ocupación a un territorio ajeno y extremadamente íntimo, que es tomado. A partir de aquí, parece que la manera de interactuar con los otros y el  mundo se lleva a cabo de la misma manera: allanando territorio ajeno.

Desesperado decir

“Hay gente que habla/escribe con desesperación, no por el tono, no por sus gestos, sino por la cantidad de información que fuerza a introducir en cada frase.”

La fuerza del narrador

Cuando lo que se narra tiene más fuerza que el narrador, la historia está perdida“.

Escribir

“Escribir es estar dispuesta a vivir todo lo que se narre. En ocasiones me aterra sentarme ante lo que yo misma escribo… Porque sé lo que viene…”

Derrotas y victorias

” En todo acto hay o una derrota o una victoria”

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