descarga

Algo está sucediendo en la escena artística Barcelonesa desde que revistas como TimeOut o la web Bcnforfree han puesto de moda el “Sal sin gastar ni un euro”.

Resulta que ahora los jóvenes de Barcelona son todavía más cool, la pantomima ha conseguido cerrar el círculo: visten modernos, hablan moderno y a demás  van a inauguraciones de arte, conciertos y obras de teatro cada semana, eso sí, sin gastarse ni un euro, porque se lo han gastado todo en el modelito y en las mechas californianas.

Para que las fiestas salgan redondas Moritz se ha subido al carro y vayamos donde vayamos podremos beber cervezas gratis.  ¿Para qué ir al bar pudiendo ir a una expo, conocer gente “guai” y beber gratis? No, lo del bar es cutre y no queda bien. Ahora podremos impresionar a los colegas con toda nuestra movida cultureta a costa de… ¿los artistas?

Pues sí, porque lo último entre estas galerías urbanas que crecen como setas en Barcelona es que el artista se pague la expone ¡solo le faltaba esto al arruinado artista! Así pues, el que paga el pato es el artista, porque la galería es a la vez un coworking y lo del arte es para rellenar el espacio de entrada y para traerse a “casa” algunos coleguillas, así el curro se hace menos tedioso, ¿no?

En fin, eso sería otro tema. La cuestión es que a través de esta moda de “cultura gratis”, lo que se está consiguiendo es promover una idea superficial de cultura, una implicación en el mercado artístico meramente contemplativo y lúdico. Quienes asisten a las expos valoran más la expo en sí que el producto artístico que se les muestra porque, ¿qué hay de las ventas?, nada, los resultados son aterradores. A pesar de que muchos ilustradores (por poner un ejemplo) han pasado a vender prints (el Surimi de la obra) a precios irrisorios, los resultados son los mismos: una fiesta de puta madre,  ha venido todo el mundo, que guapo el espacio, las fotos en el blog quedan genial, mi facebook está que arde con tantos eventos…

Cómo mola la surimi-cultura.

Anuncios