¿Quién podrá volver a pronunciar estos días
sin ahogarse de mentiras?
¿Quién de los dos lo mencionará
sin mancharse la boca?

Le arrancamos la vida al tiempo
para dejarlo pasar sin alma.
Lo hemos descarnado
hasta dejarlo en los huesos.

Atado a la cama lo esquivábamos
sin pena ni remordimiento.
Un tiempo yermo y decrépito
que fingíamos no era nuestro.

¿Quién de los dos osará hablar de nosotros?

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