Esta danza grotesca
con la que se ríe usted
o simplemente contempla
para su deleite y tranquilidad.

Maniatados los ilusos
siguen danzando con los pies.
Ilusos que danzan para usted
desesperadamente con ojos y colmillos,
para su deleite,
que es de lo que se alimentan ellos.

Regozijándose en su complacencia,
revolcándose en el barro de la humillación:
Patética, insabora e inodora humillación.

Usted, el más desencajado de todos,
pierde la fe en sí mismo
y se abandona a la inercia de la depravación,
y en ocasiones se asombra,

fugazmente se asombra y aterra.

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