Enséñame a recordar con los sentidos

como lo haces tú.

Cerrando los ojos y oliendo la vida.

Saber que pasa porque la sientes,

se evapora en tu piel,

sube hasta tu garganta y se convierte en ti.

Tu, toda vida.

Enséñame a mirar

sin rodearme de los interrogantes en los que me cuelgo

me balanceo y

siento que caigo.

Que éstos se conviertan en toboganes

por los que deslizarse hacia piscinas llenas de risas,

y juegos

en tardes de cielos de zumo de naranja y limón.

Me alegra saber que estás a mi lado,

siempre,

estés o no estés,

tú tan cándida

y tan viva.

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