Me parecieron años los que anduve bajo la lluvia,

recorriendo sin remedio todos los caminos,

mis pasos dejaron de marcar la huella.

Encontrarte fue un delirio.

Linda mía, tus labios disiparon años de humedad.

Tus manos reconstruyeron con calma las ruinas de este humilde cuerpo.

Cómo te agradezco tu silencio eterno,

tu espera y esmero.

No podía articular palabra,

más que hilos de gemido cerca de tu oído.

Ahora que ya no soy sombra, ni derribo ni clausura

quisiera besarte años enteros.

Pero tu ya te has marchado.

¿Cómo fue que no te vi marchar?

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