Tus ausencias.
Este vertirte hacia dentro
dejándome aquí fuera
a solas con un cuerpo bonito.

El PESO de tus introspecciones.
El INCIERTO de tus recogimientos uterinos.
El AHOGO de sostener un cuerpo que sangra sin heridas aparentes.

No me has mostrado las llagas, ni los cortes,
pero tu sigues sangrando
y me desespero intentado comprender de dónde procede la
urgencia.

Pero tú me miras distante y silenciosa como una muñeca.
Y me pregunto ¿Qué hago yo aquí?
Hablando con un juguete,
curándolo,
besándolo,
SUFRIÉNDOLO.

Anuncios