¡No quiere nacer!

¡No puede nacer amor!

El hijo creció en mi vientre,

enterrado ya en mi vientre.

Durmió y duerme

pero ahora sin remedio.

Y será entregado al mundo para no ser nadie ni nada.

Ha crecido en mí como todo crece,

como duda, incierto, imperfección que termina,

termina con hastío de cansancio.

¿Acaso  se agotó de estar en mí?

¿Le dolieron mis penas en el corazón como me duelen a mí?

Sostenme fuerte.

Agárrame la desgracia,

Sostenme la desesperación,

arráncame esta corona de miedo anclada a la garganta.

No mires mi cuerpo

tendido en la cama.

Mi cuerpo que ahora és ataúd.

 

 

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